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Un Ensayo sobre el Sacrificio

Una de las funciones primarias del sacrificio es la renovación del cosmos. En la mitología Nórdica, tenemos que, si recuerdo correctamente, el gigante Ymir es matado y de su cuerpo se crea el cosmos.  Esto es paralelo a la cosmología Hindú, donde el sacrificio realizado por los Brahamanes representa la muerte de un ser divino, cósmico, cuyo cuerpo crea el cosmos. Aunque no tenemos un mito celta de la creación preservado en el corpus del material escrito y la tradición oral, pienso que puede ser razonable pensar que su mitología podría seguir ese patrón también.

Si la creación requiere muerte y desmembramiento para ocurrir, entonces seguiría que solo el sacrificio de algo vivo podría ser visto como sacrificio desde el punto de vista cosmológico. Esto no quiere decir que el sacrificio monetario y otros sacrificios no puedan hacerse bajo otras circunstancias. Esto obviamente fue, y por lo que otra gente ha dicho, es un método todavía usado, empero es en el contexto de un regalo a los dioses, más que una renovación cósmica. Mauss diría que este tipo de regalos en sacrificio crean una relación mutua entre los dioses y la comunidad human que requiere un obsequio recíproco de los dioses, como alimento asegurado, un techo, y otras necesidades de supervivencia. Pero como he dicho, este intercambio de obsequios no renuevan el cosmos en un sentido teológico. Sirven, más bien, para renovar los lazos comunitarios. Una tarea importante sin lugar a dudas, pero no el punto del sacrificio cosmológico.

Algunos antropólogos e historiadores han especulado que el sacrificio de animales siguió un período de sacrifico humano como vehículo de renovación cósmica. Sabemos que los celtas sacrificaban prisioneras de guerra y ocasionalmente otros humanos en algunos rituales, así que no habían dejado atrás esa fase del sacrificio por completo. Creo que en este caso, lo que podríamos estar viendo son regalos a los dioses, o un intercambio de vida por vida en el campo de batalla en el caso de los prisioneros de guerra. Hipotéticamente hablando, los guerreros de “nuestra tribu” fueron exitosos y algunos fueron matados, pero la guerra es una arena de muerte y se espera cierta perdida de vida o talvez estaban relacionados como parte de las celebraciones de victoria, de modo que los prisioneras de “su tribu” son sacrificados en substitución de “nuestros” guerreros o como regalos a las deidades de los guerreros.
Otros sacrificios humanos pueden servir como mensajeros a los dioses, llevando peticiones e información que no podía ser conferida a otro tipo de seres. Un sacrificio humano, particularmente como el fundamento del sacrificio, puede servir como un guardián espiritual de la estructura construida. Pero en algún momento, el sacrificio animal fue aparentemente substituto del sacrificio humano en las ceremonias de renovación cósmica, así como otros tipos de sacrificio, así que pueden ser precedentes para considerar cambios en este tipo de ritual.  No estamos, entonces, buscando una “excusa para dejar de practicar el sacrificio” sino más bien un camino teológicamente válido para transforma el sacrificio mientras se mantiene su enfoque e impacto, como fue hecho en la transición entre el sacrificio humano y el animal. Creo que podemos argumentar por un substituto teológicamente válido para el cuerpo y alma de un animal.

Sabemos de la historia de Miach y Airmid, y por los dicho por Alexei Kondratiev acerca de la herbolaria Bretona, las hierbas estaban asociadas con diferentes partes del cuerpo – había una hierba para cada articulación y tendón. Podríamos decir que el cuerpo puede ser creado, construido por hierbas. Blodwedd es un ejemplo de un ser humano creado mágicamente de nueve tipos de hierbas. También sabemos de los textos medievales médicos galeses, y de la tradición irlandesa, que el cuerpo está relacionado con el cosmos en el pensamiento céltico. Los ojos pueden ser las estrellas, el sol la cara, el aliento el viento, las piedras el cuerpo, el agua la sangre, el suelo la piel, etc. Diría que a través de estas asociaciones, un cuerpo “humanos” puede ser creado de algunas plantas rituales apropiadamente para servir como vehículo de renovación cósmica. De esta manera, la muerte y el desmembramiento del “cuerpo herbal” puede servir como la fuerza vital que es la fuente de la creación cósmica.

El sacrificio de las plantas no es inválido como un sacrificio de eficacia espiritual. Las plantas tienen espíritus sensibles, no menores a los de los humanos y los animales. De hecho, se podría argumentar que las plantas son más importantes que los humanos o los animales en un sentido biológico, dado que sin las plantas, la energía del sol no podría ser transformada en comida, y la vida no podría existir sin ellas. Las plantas pueden existir sin nosotros, pero sin ellas no hay posibilidad de vida animal independiente. La fuerza vital de una planta puede, entonces, ser considerada tan pura y aceptable para el sacrificio como puede ser la vida de una vaca, o un ser humano. Desde el punto de vista de la importancia, puede ser considerable más aceptable, más pura, ya que están más cerca de la fuerza primaria de energía solar que nosotros.  Las plantas por si mismas no tienen la construcción social que se requiere para ser un substituto aceptable de un ser humano. Pero como hemos visto, esto puede ser obtenido a través de un ritual.

Las pregunta entonces se convierte en si las plantas son apropiadas como entes a sacrificar. ¿Cuántas y qué deben simbolizar?  Hay muchas vías de abordar esa pregunta. Una vía es examinar la lista de las nueve plantas de las que Blodwedd fue creada, sabiendo que en su conjunción sirven para crear un ser humano. Nueve, desde luego, es un número significativo y primario en los rituales de los pueblos celtas. Es un número que significa el todo y la conclusión. Creo que sin importar el criterio usado para establecer una lista apropiada de plantas, estas deben ser nueve en número.

Un acercamiento que podemos usar para escoger las plantas apropiadas es tener en cuentas sus funciones. Por ejemplo, las plantas usadas como comida (avena), para medicina (dedalera), para fibras (lino), como combustible (aliso) , y por sus propiedades de producir estados alterados de conciencia (belladona). Podemos examinar la sabiduría botánica de los celtas y escoger las plantas de estas categorías que también representan el cuerpo y usarlas en el sacrificio. Las plantas usadas como enteógenas me parecen bastante apropiadas para simbolizar el alma del ente cósmico, por ejemplo, o para simbolizar la cabeza que es el asiento del alma, y el valor de los cielos. Las plantas comestibles pueden simbolizar la carne. Las medicinales pueden servir para simbolizar muchas partes diferentes del cuerpo, pues son usadas para tratar diferentes dolencias de diferentes órganos y sistemas corporales. Las plantas de fibra pueden simbolizar el cabello, o la piel que cubre el cuerpo. Las combustibles pueden representar la chispa de vida, pero serán, ciertamente, usadas para quemar el sacrificio durante el ritual, así que talvez no sean necesarias en la construcción del “cuerpo herbal”.

 

Al hacer este tipo de sacrificio, creo que las plantas deben ser frescas. La fuerza vital debe estar todavía en ellas para que el sacrificio sea de utilidad o válido. Comprar raíces u hojas secas simplemente no contienen las mismas energías como las cultivadas o silvestres. No es un sacrificio de vida y espíritu si el espíritu y el poder vital de la planta se ha ido hace seis meses. La falta de espíritu puede invalidar el sacrificio como un ritual con significado, con el objetivo de conectarnos con la necesidad de una inmediata y presencial muerte in preparación de la creación cósmica. Hay poco impacto emocional en quemar hojas secas, mientras que quemar plantas recientemente cosechadas nos conecta con la muerte del ser. La vida en forma de su savia debe estar todavía corriendo en ellas, preferiblemente cosechadas en una manera ritual no más allá de un día del sacrificio. Como en el sacrificio cosmológico de un animal y un humano, las plantas usadas deben estar libres de manchas, de modo que el mundo cuando se renueve será perfecto en cuerpo y potencial.

Aunque la sabiduría celta en cuanto a las asociaciones de plantas con el cuerpo es un conocimiento esencial, creo que también tenemos que considerar las implicaciones de intentar sacrificar plantas que no crecen en suelo nativo, además de la dificultad de obtener plantas no nativas frescas. ¿Qué plantas locales tienen el mismo significado simbólico que las plantas rituales de la Europa celta? Como celtas modernos, desperdigados por todo el mundo y nacido de muchos bagajes culturales étnicos diferentes, creo que debemos renovar el cosmos local a través del uso de plantas locales para este tipo de sacrificio. Esto necesitará de una observación detenida de la vegetación y tradición local, y el desarrollo de relaciones con los espíritus de las plantas locales de forma que podamos comenzar a entender como caben en el cuerpo herbal. La creación de Blodwedd será diferente en Minnesota que en Gales, diferente en Sydney o en Vladivostok. Si nuestra espiritualidad incluye una profunda conexión con la tierra donde vivimos, debemos tomar estas cosas en consideración y desarrollar una teología del lugar y a lo que se refiere Gary Snyder como reinhabitación. La esencia del suelo donde vivimos debe entrar en nosotros física y espiritualmente, debe de unirnos con los espíritus del lugar.

Algunos rituales necesitarán de ser concebidos de forma que se tomen las nueve plantas elegidas y se de “vida” a un nuevo ser, completo en el sentido de un cuerpo cósmico y divino. Tendrá que transformarlas de un grupo de entidades separadas a un único cuerpo, el del sacrificio, y unir sus espíritus en un alma perfecta. Esto, por supuesto, no es necesario en el caso de los animales o los humanos, ya que son en si mismos una sola entidad, en cuanto a su fuerza vital y cuerpo. El hechizo realizado para crear a Blodwedd debe ser dicho, desde el corazón. Desde ese punto, el sacrificio puede proceder como el ritual de muerte y desmembramiento, quemando las plantas para liberar el espíritu del cuerpo y sus componentes en un acto de renovación cósmica.

La siguiente pregunta es, ¿Quien puede llevar a cabo este tipo de sacrificios? En la sociedad celta, los Druidas clamaban haber creado el universo, y a través de esta forma de sacrificio se puede decir que en verdad lo hacían. Los Druidas actuaban como sacerdotes de sacrificio de acuerdo a los griegos y romanos que los encontraron en la Galia, y eran capaces de excluir a las personas del sacrificio si habían violado las leyes de la tuath (tribu). Entre los Hindús, los Brahamanes eran los que realizaban este tipo de sacrificios. ¿Puede ser el sacrificio cosmológico realmente ser realizado en una forma igualitaria, con cualquier persona de la calle capaz de tomar el papel de sacerdote(isa) de sacrificio? ¿Cualquiera que haya sido ritualmente purificado puede ser aceptable? ¿Debe ser el sacrificador alguien que no haya matado en batalla? ¿Aquel que no haya violado ciertas leyes de la tierra? Si las personas podían ser excluidas la participación como observadores del sacrificio, es razonable pensar que ciertos crímenes podrían, ciertamente, descalificar a las personas de realizar el sacrificio. Si estas cosas son importantes, ¿el realizador del sacrificio debe ser alguien que se identifica como un Druida? ¿Alguien que ha estudiado la sabiduría y la teología celta suficientemente bien para entender las implicaciones del sacrificio y la renovación? Si es un animal en ves de un sacrificio herbal, es también esencial que el sacrificador conozca las técnicas para matar animales en forma humanitaria, para que el animal sacrificado no sufra innecesariamente. Se vuelve obvio que algún entrenamiento debe ser requerido para sacrificar a un animal, cuando menos.

¿Cuál es el estado mental ritual requerido del sacrificador? Obviamente hay más aquí que solamente seguir los pasos. Realizar el ritual sin la intención adecuada y el estado de purificación espiritual sería más un sacrilegio que un sacrificio. Para obtener el estado requerido mental y de purificación espiritual, es probable que se requiera el trabajo de muchos años de entrenamiento y meditación, así como mantener una cierta cantidad de ascetismo. Al menos, uno debe ser capaz de realizar el ritual mientras se mantienen el estado mental requerido y la visualización sin caer presa de las distracciones. La forma exterior del ritual también debe ser hecha de manera impecable, sin tener que leer de tarjetas de 3x5. El intento y el enfoque de los asistentes y testigos al ritual debe ser también pura, aunque talvez no tan impecable como el estado del que físicamente realizará el sacrificio. Cualquier cosa menos a esto pone en peligro la mismísima renovación del cosmos, si seguimos la lógica del ritual en si mismo. Si tomamos esto con toda seriedad, estas consideraciones son argumentos en contra de la idea de que cualquiera que así lo quiera pueda realizar un sacrificio cosmológico, ya sea animal o herbal, sin primero practicar intensamente ambas, las técnicas internas y externas, y estudiando las implicaciones teológicas.

 

Copyright 2008 © Erynn Rowan Laurie; tomado de su sitio web “The Preserving Shrine”

Erynn es una académica pagana independiente, que ha estado involucrada con la comunidad pagana de Estados Unidos desde 1984, ha escrito libros sobre Paganismo Celta y es una de las fundadoras del movimiento reconstruccionista celta.  Se dedica actualmente a escribir, enseñar y como consultora en muchos aspectos del Paganismo Celta, Druidismo y Filidecht.

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