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Lo que el Druidismo rechaza

Si bien la tradición Druídica es una tradición de tolerancia, incluyente y respetuosa, hay algunos puntos que van en contra de la ética y visión Druídica.

El Druidismo rechaza terminantemente cualquier tipo de discriminación o rechazo por género, raza, nacionalidad, preferencia sexual, posición socio-económica o de cualquier otra índole.

Género: La tradición Celta, ha sido desde antaño una tradición que vela por la equidad de género, donde ninguno es visto como superior al otro.  Así como en la antigüedad la mujer podía acceder a cualquier posición social, incluyendo la de Druida, el Druidismo actualmente también reconoce la valía de las Druidas mujeres, como de la misma importancia que los hombres.

Raza o nacionalidad: La tradición Druídica no se basa en la necesidad de tener ascendencia particular de alguna nacionalidad, y mucho menos busca que los lazos que unen a la comunidad de Druidas sean a través de alguna raza.  El Druida sabe que las diferencias fenotípicas son superficiales y que así como en algún momento todos los seres humanos fueron una sola tribu que empezó su expansión desde África, en la actualidad, todos somos una sola tribu que debe velar por el bienestar del planeta entero. Cuando nos referimos a los Celtas como nuestros ancestros, lo hacemos refiriéndonos a ellos como nuestros ancestros espirituales. 
Así como no es necesario haber nacido en Tibet para ser budista o en India para ser Hindú; el camino del Druida, no tiene ningún requerimiento de raza o nacionalidad.

Preferencia Sexual: Está suficientemente bien documentado el hecho de que los Celtas veían las relaciones entre el mismo sexo como algo natural. Los conceptos modernos de heterosexualidad, homosexualidad y bisexualidad; les eran ajenos. El sexo era sexo y no se necesitaba seguir un patrón específico de preferencia.  De la misma forma, el Druida en la actualidad reconoce que la preferencia sexual de cada individuo es singular y personal, parte de su vida privada y por tanto fuera del papel del Druida el alentar o condenar alguna preferencia en específico.

Condición socio-económica: El Druidismo no es una secta que busque atraer gente por su posición económica.  Dado que evita las jerarquías, no exige a sus miembros un diezmo o cooperación económica para el soporte de la estructura jerárquica y la organización en si.
La historia ha mostrado como cuando las Iglesias entran en contacto con el poder económico, invariablemente son corrompidas.

Si bien existen órdenes e individuos que ponen a la venta cursos, libros y publicaciones, estas son vistas como material intelectual que se vende con el mismo derecho que cualquier autor vende una novela o libro académico.   El Druidismo no exige que sus miembros lean algún libro en especial, o siquiera que pertenezcan a una orden en particular, esa decisión es personal y cada uno es libre de usar su dinero en lo que crea mejor.   Gracias a Internet, mucha información y libros académicos sobre la sociedad y religión celta pueden encontrarse de manera gratuita, por lo que no es necesario hacer un gasto si el individuo en si, no lo puede afrontar.

En general el Druidismo rechaza cualquier punto de vista discriminatorio, xenofóbico o de odio a alguna minoría.

 

 

 

 

 
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