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La segunda batalla de Mag Tuired (Cath Maige Tuired)
Aquí debajo se cuenta la batalla de Mag Tuired y el nacimiento de Bres, hijo de Elatha y su reinado.
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Texto Traducido al Español: 1. Los Tuatha Dé Dannan estuvieron en las islas septentrionales del mundo, estudiando lo oculto y la hechicería, las artes druídicas y las habilidades mágicas, hasta que sobrepasaron a los sabios en las habilidades de los paganos. 2. Estudiaron lo oculto y el conocimiento secreto y la ciencia en cuatro ciudades: Falias, Gorias, Murias y Findias. 3. De Failias se trajo la Piedra de Fail, que se localizó en Tara. Solía rugir debajo de cada rey que tomaría el reino de Irlanda. 1 4. De Gorias se trajo la lanza que tenía Lugh. Ninguna batalla se ganó jamás contra ella o el que la tenía en su mano. 5. De Findias se trajo la espada de Nuada. Cuando se la sacaba de su mortífera vaina, nadie se escapaba de ella y era irresistible. 6. De Muirias se trajo el caldero del Dagda. Jamás compañía alguna se alejó insatisfecha de él. 7. Había cuantro druidas en esas cuatro ciudades. Morfesa estaba en Falias; Esras en Gorias; Uscias en Findias, y Semias en Murias. Ésos son los cuatro filidh de los que los Tuatha Dé aprendieron el conocimiento y la ciencia. 8. Después, los Tuatha Dé Dannan hicieron una alianza con los fomoire, y Balor, el nietode Net, le dio su hija Eithne a Cian, hijo de DianCecht, y ella dio a luz al niño glorioso, Lugh. 9. Los Tuatha Dé llegaron a Irlanda con una gran flota para quitárles la Isla a la fuerza a los Fir Bolg. Incendiaron sus barcos apenas llegaron a Corcu Belgatan 2 , con lo que no podrían pensar en retirarse, y el humo y la niebla que brotó de los navíos llenó la tierra y el aire de los alrededores. Por eso después se pensó que habían llegado en nubes de niebla.3 10. La primera batalla de Magh Tuired tuvo lugar entre ellos y los Fir Bolg, quienes fueron derrotados; cien mil de ellos fueron aniquilados, incluyendo a su rey, Eochaid, hijo de Ere. 11. En esa batalla, además, Nuada perdió la mano —fue Sreng, hijo de Sengann, el que se la cortó—, por lo que Dian Cecht, el médico, le colocó una de plata, con la movilidad de cualquier otra mano, y Credne, el broncista, lo ayudó. 12. Ahora bien, los Tuatha Dé Dannan perdieron muchos hombres en la batalla, incluyendoa Edleo, hijo de Alla, a Ernmas, a Fiachra y a Tuirill Bicreo. 13. A su vez, los Fir Bolg que escaparon de la batalla huyeron con los fomoire y se establecieron en Arran, Islay, Man y Rathlin. 14. Hubo una disputa acerca de la soberanía de los hombres de Irlanda entre los Tuatha Dé Dannan y sus mujeres, pues Nuada, luego de haber perdido su mano, estaba descalificado para ser rey. Decían que sería más adecuado para ellos concederle el reinado a Bress, hijo de Elatha, su propio hijo adoptivo, y que darle la corona afianzaría la alianza con los fomoire. Dado que el padre, Elatha, hijo de Delbaeth, era el rey de los fomoire. 15. Ahora bien, la concepción de Bress sucedió del siguiente modo. 16. Eriu, hija de Delbaeth, una mujer de los Tuatha Dé, estaba mirando un día el mar y la tierra desde su casa en Maeth Sceni, y contempló el mar en perfecta calma, como si fuera un tablero liso. Y mientras estaba ahí vio una nave de plata sobre él. Parecía grande, pero la forma no le resultaba clara. Y el flujo de la marea la llevó a tierra. Entonces vio en ella a un hombre del aspecto más hermoso… El largo cabello rubio dorado hasta los hombros. Un manto con bandas de hebras de oro lo envolvía. Su camisa tenía bordados de oro. En el pecho había un broche de oro, con el brillo de una piedra preciosa en él. Llevaba dos fomoire de plata con pulidas astas de bronce. Cinco collares de oro le adornaban el cuello, y ceñía una espada con empuñadura de oro, e incrustaciones de plata y oro. 17. El hombre le dijo: —¿Podría tener una hora de hacer el amor contigo? 18. Y luego se acostaron juntos. La mujer lloró cuando el hombre se levantó. —¿Por qué lloras? —preguntó él. 19. —Tu ansiedad por esas dos cosas desaparecerá —dijo él. Se quitó el anillo del dedo cordial, lo puso en la mano de ella y le dijo que no se desprendiera de él, ni por venta ni por regalo, sino para con aquel en cuyo dedo se ajustara. 20. —Tengo otra pena —dijo la mujer—. No sé quién vino a mí. 21. —No permanecerás ignorante de eso —dijo él—. Elatha, hijo de Delbaeth, rey de los fomoire, ha venido a ti. Y de nuestro encuentro tendrás un hijo, y ningún nombre le será dado que no sea Eochaid Bress, esto es, Eochaid el Hermoso, pues cada cosa bella que se ve en Irlanda, ya sea llanura, fortaleza, cerveza, antorcha, mujer, hombre o corcel, será juzgado en comparación con ese muchacho, así que ese hombre dirá entonces de eso: “es un Bres”. 22. Luego de eso el hombre se fue por el camino por el que había llegado, y la mujer volvió a su casa y tuvo la famosa concepción. 23. Dio a luz al niño, que fue llamado, como Elatha había dicho, Eochaid Bress. Cuando se completó una semana después del parto, el chico tenía el desarrollo de una quincena y mantuvo ese crecimiento hasta completar sus primeros siete años, cuando parecía tener catorce. 24. A causa del debate que tuvo lugar entre los Tuatha Dé, el señorío de Irlanda le fue concedido al muchacho y él le dio siete garantes a los campeones de Irlanda 4 , como garantía para la restitución de la soberanía si sus faltas le dieran motivo. Posteriormente su madre le cedió tierras, en las que construyó una fortaleza, llamada Dún Bresse, y fue el Dagda quien la edificó. 25. Ahora bien, cuando Bress asumió el reinado, tres reyes fomoire —Indech, hijo de Dea Domnann, Elatha, hijo de Delbaeth, y Tethra— impusieron su tributo sobre Irlanda, y no hubo humo de chimenea que no estuviera sometido a él. Los campeones también fueron reducidos a su servicio, a saber, Ogma tenía que llevar un atado de leña y el Dagda se convirtió en un constructor de ráths 5 , y tuvo que cavar el foso en torno a Rath Bresse. 26. El Dagda estaba infeliz con el trabajo y solía en casa solía juntarse con un vago ciego llamado Cridenbel, que tenía la boca en el pecho. Cridenbel pensaba que su ración era tan pequeña como grande la del Dagda. Por ende, dijo: —¡Oh, Dagda! Por tu honor, ¡deja que me sean dados los tres mejores bocados de tu ración! —Así que el Dagda solía dárselos todas las noches. Con todo, los bocados del satirista eran tan grandes como un buen cerdo y los tres bocados eran un tercio de la ración del Dagda. La salud del Dagda empeoró por eso. 27. Un día, entonces, cuando el Dagda estaba en el foso construyendo un ráth, vio que Mac Oc se le acercaba. —Saludos, oh, Dagda —dijo el Mac Oc. 28. —Tengo un consejo para ti —dijo el Mac Oc. Metió la mano en su monedero, tomó tres piezas de oro y se las dio. 29. —Pon estas tres monedas de oro en los tres bocados que le dais a Cridenbel a la caída de la tarde —dijo el Mac Oc—. Ellos serán entonces los mejores bocados de vuestro plato y el oro le revolverá el estómago, con lo que morirá, y el juicio de Bress sobre eso será equivocado. Los hombres le dirán al rey: “El Dagda mató a Cridenbel por medio de una hierba mortal que él le dio”. Entonces el rey ordenará que te maten. Pero le dirás: “Lo que pronunciais, oh rey de los guerreros de los Feni, no es la verdad de un príncipe. Pues yo era vigilado por Cridenbel, mientras trabajaba, y él solía decirme: ‘Dadme, oh Dagda, los tres mejores bocados de vuestra porción. Malo es el servicio en mi casa esta noche’. Así que yo hubiera perecido, en consecuencia, si no fuera porque me ayudaron las tres monedas de oro que hoy encontré. Las puse en mi ración y luego se las di a Cridenbel, pues el oro era lo mejor que tenía frente a mí. Por lo tanto, entonces, el oro está dentro de Cridenbel, y él murió por eso”. El Dagda siguió ese consejo y fue convocado ante el rey. 30. Entonces abrieron el abdomen del satirista y las tres piezas de oro estaban en su estómago, con lo que el Dagda se salvó. 31. Luego el Dagda fue a su trabajo la mañana siguiente, Mac Oc se le acercó y le dijo: 32. Consecuentemente, el Dagda llevó la labor a su fin y Bress le preguntó que tomaría como paga por su servicio. El Dagda respondió: —Requiero —dijo— reunir en un lugar el ganado de Irlanda. —El rey hizo lo que el Dagda le pidió, y éste eligió la vaquilla que Mac Oc le dijo que escogiera. Eso sorprendió a Bress; él había pensado que el Dagda pediría algo más. 33. Ahora bien, Nuada tenía su dolencia y Dian Cecht le puso una mano de plata con la movilidad de cualquier mano. Eso le pareció malo a su hijo Miach, que fue hasta la mano que había sido reemplazada por DianCecht, dijo “articulación con articulación y tendón con tendón”, y sanó a Nuada en tres veces tres días con sus noches. Los siguientes tres días, la puso en su sitio y ella comenzó a cubrirse con piel. Los siguientes tres días, la llevó sobre el pecho. Los últimos tres días, en un cabestrillo de juncos tiznados en el fuego. 34. Esa cura le pareció mal a Dian Cecht. Arrojó una espada sobre la coronilla de su hijo y le perforó la piel hasta la carne. El muchacho curó la herida con su talento. Dian Cecht lo golpeó de nuevo y le cortó la carne hasta que llegó al hueso. El muchacho se curó de la misma manera. Él le pegó un tercer golpe y llegó hasta la membrana de su cerebro. El muchacho también sanó con los mismos medios. Entonces le propinó un cuarto golpe y le partió el cerebro, con lo que Miach murió y Dian Cecht dijo que ningún médico podría curarlo de ese golpe. 35. A continuación, Miach fue sepultado por Dian Cecht y crecieron trescientas y sesenta y cinco hierbas, de acuerdo con el número de sus articulaciones y de sus tendones, sobre la tumba. Entonces Airmed extendió su manto y las separó según sus propiedades. Pero Dian Cecht se acercó hasta ella y las mezcló, así que nadie conoce sus cualidades curativas a menos que el Espíritu Santo les enseñara sus cualidades . Y Dian Cecht dijo: —Aunque Miach ya no viva, Airmed permanecerá. 36. En ese tiempo Bress conservaba la soberanía tal como le había sido concedida. Pero los jefes de los Tuatha Dé murmuraban enormemente contra él, pues no les dejaba grasa en los cuchillos y, no importaba cuán seguido lo visitaran, sus alientos no olían a cerveza. Además, en la casa no se veían poetas, bardos, satiristas, arpistas, gaiteros, trompetistas, juglares ni bufones que los divirtieran. Ellos no asistían a competencias de los que se destacaban en las 37. Ésta es la tarea que él tenía: suministrarle leña a la fortaleza. Acostumbraba 38. Los servicios y los impuestos de las tribus no se pagaban y los tesoros de una tribu no se entregaban por acción de toda ella. 39. Una vez, Cairbre, hijo de Etain, el poeta de los Tuatha Dé, fue de visita a la casa de Bress. Entró a una cabaña estrecha y oscura, donde no había lumbre, mobiliario ni cama. Tres pasteles pequeños, sin nada para beber, le fueron llevados en un platito. Al amanecer se levantó y no estaba agradecido. Mientras salía del recinto, dijo: Sin comida rápidamente en el plato; Y eso fue verdad. Nada que no fuera decadencia tuvo Bress desde ese momento. Ésa fue la primera sátira que se haya hecho en Irlanda. 40. Ahora bien, luego de eso, los Tuatha Dé se reunieron para tener una conferencia con su hijo adoptivo, Bress mac Elathan, y exigieron sus fianzas. Él les restituyó el reino y ellos no lo vieron más como propiamente calificado para reinar desde ese momento. Bress rogó que se le permitiera permanecer por el término de siete años. —Eso lo tendrás —dijo la misma asamblea—, con tal de que la custodia de cualquier pago que te sea asignado —sea casa, tierra, oro, plata, ganado o alimento— cuente con la misma fianza y hasta entonces estemos libres de impuestos y tributo —Tendrán lo que piden —dijo Bress. 41. Es por esto que les pidió el aplazamiento: para poder reunir a los campeones de los shíde 6 , los fomoire, y sujetar a las tribus por la fuerza. No estaba dispuesto a ser depuesto del trono. 42. Entonces fue con su madre y le preguntó de dónde era su linaje. —Estoy segura de eso —dijo y subió a la colina desde la que había visto el navío de plata en el mar. Luego bajo a la playa, le dio el anillo que le había sido dejado para él y se lo colocó en el dedo mayor, donde se ajustó perfectamente. Anteriormente, no lo hubiera entregado por nada del mundo, sea como venta o como regalo. Hasta ese día, no hubo nadie apropiado. 43. Después siguieron hasta alcanzar la tierra de los fomoire. Llegaron a una gran llanura en la que se reunían varias asambleas y avanzaron hacia la más vistosa. Ahí les preguntaron por las novedades y ellos respondieron que eran de Irlanda. Les preguntaron entonces si tenían perros, pues en esa época era costumbre, cuando un grupo de gente se agregaba auna reunión, retarlos a una competencia amistosa. —Tenemos perros —dijo Bress. Entonces los sabuesos se confrontaron en una cacería y los de los Tuatha Dé fueron más rápidos que los de los fomoire. Luego les preguntaron si tenían corceles para una carrera. Ellos respondieron: —Los tenemos. —Y los suyos fueron más veloces que los de los fomoire. 44. Luego les preguntaron si había alguien bueno en la esgrima y no había nadie excepto Bress. Así que, cuando empuñó la espada, su padre reconoció el anillo del dedo y preguntó quién era el héroe. La madre respondió en su nombre y le dijo al rey que Bress era su hijo.Entonces ella le relató toda la historia tal como se la reseñó. 45. Su padre se afligió por él. Le dijo: —¿Qué necesidad os trajo desde el país en el que has gobernado? 47. —Vine para pedirte guerreros —dijo él—. Tomaré el país por la fuerza. 48. —No lo obtendrás por injusticia si no lo ganastes por justicia —dijo el padre. 49. —Entonces, ¿qué consejo tienes para mí? —dijo Bress. 50. En consecuencia, envió a Bress con el campeón, con Balor, nieto de Net, rey de las Hébridas, y con Indech, hijo de Dea Domnann, rey de los fomoire, y éstos convocaron a todas las tropas al oeste de Lochlann sobre Irlanda, para imponerles su tributo y gobernar porla fuerza sobre los Tuatha Dé, por lo que hicieron un puente de barcos desde las Islas Hébridas hasta Erín. 51. Nunca llegó a Irlanda un ejército más abominable y temible que aquella hueste de los fomoire. Los hombres de Scythia de Lochlann y los venidos de las Islas Hébridas rivalizaban en esa expedición. 52. Ahora bien, con respecto a los Tuatha Dé, esto es lo que estaban haciendo. 53. Luego de Bress, Nuada regía otra vez sobre los Tuatha Dé. Para esa época celebró para ellos una inmensa fiesta en Tara. Ahora bien, había un guerrero que se encaminaba hacia Tara, cuyo nombre era Lugh Samildanach. Y había entonces dos porteros en Tara, a saber, Gamal, hijo de Figal, y Camaall, hijo de Riagall. Cuando uno de ellos estaba de servicio, vio que se acercaba una extraña compañía. Un joven guerrero hermoso y bien proporcionado, con los atavíos de un rey, marchaba al frente de ese grupo. 54. Le dijeron al portero que anunciara su arribo a Tara. Éste preguntó: —¿Quién está ahí? 55. —Aquí está Lugh Lamfada 7 , hijo de Cian, hijo de DianCecht, y de Eithne, hija de Balor. Hijo adoptivo, él, de Tailltiu, hija de Magmor, rey de España, y de Eochaid el Hirsuto, hijo de Duach. 56. El portero preguntó a Lugh Samildanach. —¿Qué artes practicas? —dijo—. Pues nadie que no sepa un arte ingresa a Tara. 57. —Pregúntame —dijo—, soy un constructor. 58. Él dijo: —Pregúntame , ¡oh portero! Soy un herrero. 59. Él dijo: —Pregúntame: soy un campeón. 60. De nuevo dijo: —Pregúntame: soy un arpista. 61. Dijo él: —Pregúntame: soy un guerrero. 62. Entonces dijo: —Pregúntame, ¡oh portero! Soy un poeta y un historiador. 63. Él dijo: —Pregúntame: soy un brujo. 64. Dijo: —Pregúntame; soy un médico. 65. —Pregúntame —dijo—; soy un copero. 66. Él dijo: —Pregúntame: soy un buen brasero. 67. De nuevo dijo: —Preguntale al rey si tiene un único hombre que domine todas esas artes y si no debe entrar a Tara. 68. Entonces el portero ingresó al palacio y le contó todo al rey. —Un guerrero se acercó al vallado —dijo—. Su nombre es Samildanach 8 , y todas las artes que se practican en vuestra casa él las domina, así que es hombre de cada una y de todas las artes. 69. El rey dijo entonces que le llevaran a Samildanach todos los tableros de fidchell 9, 10 , y él ganó todos los juegos, con lo que hizo el Cro de Lugh . 70. Luego eso le fue relatado a Nuada. —Déjenlo pasar —dijo—, pues nunca antes un hombre como él entró a esta fortaleza. 72. Después Ogma lanzó la gran losa, que requería el esfuerzo de cuatro veintenas de yuntas de bueyes para moverla, a través del muro de la sala, de forma que cayó al costado de Tara. Era un desafío para Lugh. Pero éste la arrojó de vuelta, por lo que yace en el centro del palacio, y lanzó el fragmento del costado que aquélla había arrancado de nuevo a su sitio, con lo que quedó como estaba. 73. —Que se toque un arpa para nosotros —dijo la compañía. Así que la primera noche el guerrero ejecutó una melodía arrulladora para la hueste y el rey que los hizo dormir hasta la misma hora del día siguiente. Tocó una melodía melancólica y ellos no paraban de llorar y de lamentarse. Interpretó una melodía alegre, y ellos sintieron regocijo y júbilo. 74. Ahora bien, cuando Nuada observó los muchos poderes del héroe, se preguntó si Samildanach podría poner fin a la esclavitud que padecían por los fomoire. Así que celebraron un consejo concerniente al guerrero. La decisión a la que llegó Nuada fue a la de cambiar las posiciones con él. Por lo que Samildanach ocupó el trono real y el rey se levantó frente a él durante los siguientes treinta días. 75. A la mañana siguiente se reunió con los dos hermanos, Dagda and Ogma, en Grellach Dollaid. Y sus hermanos, Goibniu y DianCecht, fueron convocados con ellos. 76. Un año completo mantuvieron esa conversación secreta, por lo que Grellach Dollaid es llamado el Amrun de los Tuatha Dé Dannan. 77. Posteriormente, los druidas de Irlanda fueron convocados, junto con los médicos, los jinetes, los herreros, los terratenientes y los juristas. Conferenciaron con ellos en secreto. 78. Luego Nuada le inquirió a un brujo, cuyo nombre Mathgen, qué poder podía esgrimir. Él le contestó que con sus maquinaciones arrojaría las montañas de Irlanda sobre los fomoire, y haría rodar sus cimas contra el piso. Y les declaró que las doce principales montañas de la tierra de Erín apoyarían a los Tuatha Dé Dannan, combatiendo para ellos, es decir, Sliab League, Denna Ulad y las montañas Mourne, Bri Ruri, Sliab Bladma y Sliab Snechtai, Sliab Mis, Blisliab y Nevin, y Sliab Maccu Belgadan, Segals y Cruachan Aigle. 79. Después le preguntó al copero qué poder podía ofrecer. Él respondió que llevaría los doce lagos principales de Irlanda ante los fomoire, y que no encontrarían agua en ellos, con lo que los dominaría la sed. Éstos son esos lagos: Dergloch, Loch Luimnigh, Loch Corrib, Loch Ree, Loch Mask, Strangford Loch, Belfast Loch, Loch Neagh, Loch Foyle, Loch Gara, Loch Reag, Marloch. Ellos se desplazarían a los doce principales ríos de Irlanda —el Bush, el Boyne, el Baa, el Nem, el Lee, el Shannon, el Moy, el Sligo, el Erne, el Finn, el Liffey y el Sui—, que se esconderían de los fomoire, con lo que no encontrarían ni una gota en ellos. 80. Luego Figol, hijo de Mamois, su druida, dijo: —Causaré tres lluvias de fuego para derramarlas sobre los rostros de la hueste fomoriana, le quitaré un tercio de valor, de valentía y de fuerza y evitaré que ellos y sus caballos orinen. Cada respiro que exhalen los hombres de Irlanda les aumentará el valor, la bravura y la fuerza... Aunque permanezcan en combate hasta pasados siete años, no se cansarán de ningún modo. 81. Dijo el Dagda: —Todo ese poder del que se jactan lo esgrimiré yo. 82. Entonces se alejaron del concilio, acordando encontrarse el mismo día en tres años. 83. Ahora bien, cuando se reunieron las provisiones para la batalla, Lugh, el Dagda y Ogma fueron con las tres Diosas de Danu, quienes le dieron a Lugh el plan para la batalla; por siete años se estuvieron preparando y fabricando sus armas. Luego le dijeron: —Emprendan la batalla del derrocamiento. —La Morrigan le dijo a Lugh: Después Figol mac Mamois, el druida, estuvo profetizando la batalla y fortaleciendo a los Tuatha Dé, diciendo: —Se va a librar la batalla. 84. El Dagda tenía una casa en Glenn Etin, en el norte, y tenía que encontrarse con una mujer para ese día del año en Glenn Etin, para Samhain, antes Contempló a la mujer en el Unius, en Corann, que se bañaba, con uno de sus dos pies en Allod Echae 12 , al sur de la corriente, y el otro en Loscuinn, al norte de las aguas. Nueve trenzas flojas llevaba en la cabeza. El Dagda, conversó con ella, y se unieron. 85. Luego ella le contó al Dagda que los fomoire desembarcarían en Mag Scetne, que debía convocar a los aes dana 13 , los artífices de los hombres de Erín, para que se reunieran con ella en el vado del Unius, y que ella iría a Scetne para destruir a Indech, hijo de Dea Domnann, el rey de los fomoire y que le quitaría la sangre del corazón y el valor de los riñones. Más tarde les dio dos puñados de esa sangre a las huestes que estaban aguardando en el vado del Unius. “El vado de la destrucción” pasó a ser su nombre,a causa de la destrucción del rey. 86. Entonces eso fue efectuado por los aes dana, que cantaron conjuros sobre las huestes de los fomoire. 87. Eso fue una semana antes de Samhain, y cada uno se separó del otro hasta la víspera de Samhain. Seis veces treinta mil era su número, esto es, dos veces treinta mil en cada tercio. 88. Entonces Lugh envió al Dagda para espiar a los fomoire y para que los demorara hasta que los hombres de Irlanda llegaran para la batalla. 89. Así que el Dagda fue al campamento de los fomoire y les pidió una tregua. Se le garantizó lo que pedía. Un potaje de avena le prepararon los fomoire, y eso fue hecho para burlarse de él, porque esa comida le gustaba mucho. Llenaron para él el caldero del rey, de cinco puños de hondo, en el que entraron cuatro veintenas de galones de leche recién ordeñada y la misma cantidad de harina y de grasa. Cabras, ovejas y cerdos pusieron adentro, para que se cocieran con el potaje. Se lo volcaron en pozo en el suelo e Indech le dijo que lo matarían a menos que lo consumiera todo; él se comería el contenido para que no pudiera reprocharles falta de hospitalidad a los fomoire. 90. Entonces el Dagda tomó su cucharón, que era lo bastante grande como para que un hombre y una mujer yacieran en su interior. Éstos eran los bocados que había en él: mitades cerdos salados y un cuarto de manteca de cerdo. 91. —Es buena comida si el caldo es de igual sabor —dijo el Dagda. Pero cuando se metió todo el cucharón en la boca dijo: —”Unos bocaditos no lo arruinan, dice el viejo sabio”. 92. Al final de la comida pasó su dedo curvado sobre el fondo del hoyo con barro y grava. Le dio sueño luego de comer ese potaje. Tan grande como un caldero de casa era su abdomen y los fomoire se rieron. 93. Luego se alejó de ellos hacia la playa de Eba. No le fue fácil para el héroe moverse a causa del tamaño de la barriga. Su vestimenta era impropia. La capa le llegaba hasta los codos. Una túnica parda lo envolvía hasta el borde del trasero, amplia en el pecho, con un agujero en la punta. Dos zapatones de piel de caballo, con el pelo hacia afuera. Detrás de él, una horquilla con ruedas que requería el esfuerzo de ocho hombres para ser llevada, por lo que su rastro era suficiente para trazar la zanja limítrofe de una provincia y era llamado “el surco del garrote del Dagda”. Su largo pene estaba al descubierto. Mientras andaba vio frente a él a una muchacha, una joven agradable con una excelente figura, con el cabello bellamente trenzado. El Dagda la deseó, pero estaba impotente a causa De nuevo se echó sobre él y lo golpeó con dureza, con lo que el surco en el que estaba se llenó con sus excrementos y ella lo conjuró tres veces que la llevaría sobre la espalda. Él le dijo que tenía el geas 14 de no llevar sobre la espalda a nadie que no pudiera llamarlo por su nombre. —¿Cuál es tu nombre? —le preguntó ella. Luego la muchacha le dijo: —No irás a la batalla por cualquier medio. —Por supuesto que pasaré —dijo el Dagda—, y la marca de mi hacha permanecerá en cada roble para siempre. —Y la gente ha comentado acerca de la marca del hacha del Dagda. Luego, no obstante, ella dijo: —Deja que los fomoire entren, pues los hombres de 94. Entonces los fomoire marcharon hasta llegar a Scente. Los hombres de Irlanda 95. Para proteger a Lugh, los hombres de Irlanda habían resuelto no dejarlo ir a la batalla. Así que sus nueve parientes adoptivos se quedaron para protegerlo: Tollusdam y Echdam y Eru, Rechtaid el Blanco y Fosad y Fedlimid, Ibar y Scibar y Minn. Ellos temían la temprana muerte del héroe debido a la multiplicidad de sus habilidades. Por eso no lo dejaron ir a combatir. 96. Los jefes de los Tuatha Dé Dannan se reunieron en torno de Lugh. Y él le preguntó al herrero, Goibniu, que poder esgrimía para ellos. 97. —No es difícil de decir —dijo él—. Aunque los hombres de Erín permanezcan en la batalla hasta que hayan pasado siete años, por cada venablo que se separe de su asta o por cada espada que se quiebre en ellas, proveeré una nueva arma en su lugar. Ninguna punta de lanza que mi mano forje —dijo— errará el tiro. Ninguna piel que perfore disfrutará luego de la vida. Eso no lo puede hacer Dolb, el herrero de los fomoire. Ahora estoy ocupado con mi preparación para la batalla de Magh Tuired. 98. —Y tú, oh, Dian Cecht —dijo Lugh—, ¿qué poder puedes esgrimir? 99. —No es difícil de decir —dijo él—. A cada hombre que allí sea herido, a menos que le corten la cabeza, o la membrana del cerebro o la columna estén dañadas, lo dejaré entero para la batalla a la mañana siguiente. 100. —Y tú, oh, Credne —le dijo Lugh al broncista—, ¿cuál es tu poder en la batalla? 101. —No es difícil de decir —dijo Credne—. Remaches para las fomoire, empuñaduras para las espadas y coronas para los escudos les suministraré a todos. 102. —Y tú, oh, Luchta —le dijo Lugh al artífice—, ¿qué servicio prestarás en la batalla? 103. —No es difícil de decir —dijo Luchta—. Todos los escudos y las astas para jabalinas que se precisen, yo las suministraré. 104. —Y tú, Ogma —le dijo Lugh al campeón—, ¿cuál es tu poder en la batalla? 105. —No es difícil de decir —dijo él—. Seré el contrincante del rey y a tres grupos de nueve de sus amigos, y capturaré a un tercio de sus hombres... 106. —Y tú, Morrigan —dijo Lugh—, ¿qué poder? 107. —No es difícil de contar —dijo ella—. Los venceré rápidamente y perseguiré lo que sea visto; seré capaz de matar, seré capaz de destruir a aquellos que puedan ser sojuzgados. 108. —Y ustedes, magos —dijo Lugh—, ¿qué poder manejan? 109. —No es difícil de decir —dijeron los encantadores—. Se les verá la blanca suela de los pies 15 cuando sean derribados por nuestras artes hasta que sus héroes sean muertos y los privemos de dos tercios de sus fuerzas, impidiéndoles orinar. 110. —Y ustedes, coperos —dijo Lugh—, ¿qué poder? 111. —No es difícil de decir —dijeron los coperos—. Les enviaremos una fuerte sed y no hallarán bebida para calmarla. 112. —Y ustedes, oh, druidas —dijo Lugh—, ¿qué poder? 113. —No es difícil de contar —dijeron los druidas—. Enviaremos lluvias de fuego sobre los rostros de los fomoire, para que no puedan levantar la vista, y así los guerreros que los enfrenten puedan matarlos con su poderío. 114. —Y tú, oh, Cairbre, hijo de Etaine —le dijo Lugh al filidh—, ¿qué puedes hacer en batalla? 115. —No es difícil de decir —dijo Cairbre—. Compondré una glam dicenn, una sátira sobre ellos. Me burlaré y los avergonzaré, para que por el conjuro de mi arte no resistan a los guerreros. 116. —Y ustedes, BeCuile y, Dianann —le dijo Lugh a sus dos brujas—, ¿qué poder manejarán en la batalla? 117. —No es difícil de decir —dijeron ellas—. Encantaremos a los árboles, a las piedras y a los pastos de la tierra para que se conviertan en una hueste armada contra ellos, y los pondrán en fuga horrorizados y temblorosos. 118. —Y tú, oh, Dagda —dijo Lugh—, ¿qué poder puedes blandir sobre la hueste de los fomoire en la batalla? 119. —No es difícil de decirr —dijo el Dagda—. Pelearé por los hombres de Erín tanto para golpear y destruir como para la magia. Bajo mi garrote los huesos de los fomoire serán tantos como bolitas de granizo bajo los cascos de las manadas de caballos que se encuentran en el campo de batalla de Magh Tuired. 120. En esta forma Lugh habló por turno con cada uno de ellos; fortaleció y ordenó su ejército, con lo que cada hombre tenía el espíritu de un rey o de un poderoso señor. 121. Ahora bien, cada día se libraba una batalla entre la raza de los fomoire y los Tuatha Dé, si bien no participaba ningún rey ni ningún príncipe, sino sólo hombres fieros y arrogantes. 122. Los fomoire se maravillaban por cierto hecho que se les reveló en la batalla. Sus armas, sus fomoire y espadas se desafilaban y rompían y aquellos de sus hombres que eran muertos no retornaban al día siguiente. Pero no pasaba así con los Tuatha Dé. Pues aunque sus armas se mellaran y quebraran un día, al día siguiente se renovaban, porque Goibniu, el herrero, estaba en la fragua forjando espadas, fomoire y jabalinas. Fabricaba esas armas con tres golpes. Luego Luchta, el artesano, confeccionaba las astas en tres cepilladas; la tercera era la final y ya estaba lista para insertarla en la lanza. Cuando éstas quedaban clavadas junto a la fragua él arrojaba el asta contra el cubo de la lanza y no hacía falta 123. Esto, a su vez, es lo que solía poner fuego en los guerreros que fueron muertos, con lo que eran más rápidos al otro día. Porque Dian Cecht y sus dos hijos, Octriull y Miach, y su hija Airmed cantaron conjuros sobre el pozo llamado Slaine. Ahora bien, los hombres mortalmente heridos eran arrojados en él tan pronto como morían. Y estaban vivos cuando salían. Sus heridas mortales sanaban completamente por el poder del encantamiento de los cuatro curadores que rodeaban la fuente. 124. Ahora bien, eso era perjudicial para los fomoire, así que enviaron a uno de sus hombres para espiar la batalla y los actos de los Tuatha Dé, a saber, Ruadan, hijo de Bress y de Brig, la hija de Dagda. Pues él era hijo y nieto de los Tuatha Dé. Luego le contó a los fomoire el trabajo del herrero, del artesano y del broncista y el de los cuatro curadores que rodeaban el pozo. Fue enviado de nuevo para matar a uno de los aes dana, a Goibniu. Le pidió una lanza, con los remaches del broncista y el asta del artesano.Todo le fue dado como lo pidió. Había una mujer que afilaba las armas, Cron, la madre de Fianlug; ella fue la que pulió la lanza de Ruadan. Luego el arma le fue entregada a Ruadan por un cacique de su familia, por lo que en Erín aún se le da el nombre de “la lanza del jefe” a la viga del telar. 125. Entonces, luego de que le fue dada la lanza, Ruadan se volvió e hirió a Goibniu. Pero él se lo arrancó y se lo arrojó a Ruadan, de forma que lo atravesó, y éste murió frente a su padre en la asamblea de los fomoire. Brig llegó y se lamentó por su hijo. Primero gritó y a lo último lloró. Así que ésa fue la primera vez que en Erín sonó un llanto y un alarido; así fue como Brig inventó un silbato para hacer señales en la noche. 126. Después, Goibniu se metió en la fuente y salió ileso. Había un guerrero con los fomoire, Octriallach, hijo de Indech, hijo de Dea Domnann, hijo del rey de los fomoire. Él les dijo a éstos que cada uno de ellos debía llevar una roca de las piedras del río Drowes para arrojarla en el pozo de Slane, en Achad Abla, al oeste de Magh Tuired, al este de Loch Arboch. Así que fueron y cada hombre arrojó su piedra en la fuente. Por eso el cairn 16 que hicieron es llamado Carn Octriallach. Pero otro nombre para el pozo es Loch Luibe, pues Dian Cecht puso en él cada hierba (lub) que crecía en Erín. 127. Así, cuando llegó la gran batalla, los fomoire salieron de su campamento y se 128. Éstos eran los reyes y los jefes que alentaban a la hueste de los fomoire, a saber: Balor, hijo de Dot, hijo de Net; Bress, hijo de Elatha; Tuiri Tortbuillech, hijo de Lobos; Gol eIrgol Loscennlomm, hijo de Lommgluech; Indech, hijo de Dea Domnann, el rey de los fomoire; Octriallach, hijo de Indech; Omna y Bagna, Elatha, hijo de Delbaeth. 129. Por el otro lado, los Tuatha Dé Dannan se levantaron, dejaron a sus nueve camaradas para cuidar a Lugh, y marcharon a la batalla. Cuando ésta comenzó, Lugh se escapó de los guardianes disfrazado de un luchador de carro, con lo que fue él quien estuvo al frente de las huestes de los Tuatha Dé. Luego se libró una intensa y cruel batalla entre la tribu de los fomoire y los hombres de Irlanda. 131. Muchos hombres excelentes cayeron. Grande fue la matanza y la agonía que se vio allí. El orgullo y la vergüenza iban lado a lado. Hubo furia e indignación. Era abundante la corriente de sangre sobre la blanca piel de los jóvenes guerreros, lacerada por las manos de hombres afanosos. Áspero era el ruido de los héroes y los campeones se cubrían mutuamente con sus lanzas, escudos y cuerpos cuando los otros los atacaban con lanzas y espadas. Todavía más áspero era el tronar que salía de la batalla, el griterío de los guerreros y el choque de los escudos, el centelleo y el silbido de los aceros y de las espadas con empuñadura de marfil, el repiqueteo tintineante de las saetas, el sonido aleteante de dardos 132. Los extremos de sus dedos y pies se chocaban en los mutuos golpes y, a causa de lo resbaladizo de la sangre, los soldados caían y se entrechocaban las cabezas. La batalla era una refriega sangrienta y espantosa, y el río Unsenn arrastraba los cuerpos muertos. 133. Entonces Nuada Mano de Plata y Macha, hija de Ernmass, cayeron ante Balor, nieto de Net. Y Cassmael cayó por Octriallach, hijo de Indech. Lugh y Balor, el del Ojo Penetrante, se encontraron en la batalla. Un ojo maligno tenía Balor, el fomoriano. Ese ojo no se abría nunca, excepto en el campo de batalla. Cuatro hombres tenían que alzarle el párpado con un mango pulido que lo atravesaba. Si un ejército contemplaba el ojo, aunque fueran muchos millares, no podía resistir a unos pocos guerreros. Tenía un poder venenoso. Una vez, cuando los druidas de su padre estaban forjando hechizos, él llegó y miró por la ventana; el humo de los conjuros se le metió en el ojo y de allí en adelante el veneno de los hechizos tocaba lo que miraba. Él y Lugh se encontraron. 134. —Levanta mi párpado, muchacho —dijo Balor—, para que pueda ver al charlatán que me está hablando. 135. El párpado se abrió en el ojo de Balor. Entonces Lugh le arrojó una piedra con la honda, que hizo que el ojo le saliera por detrás de la cabeza, a donde su propio ejército estaba mirando. El proyectil cayó sobre la hueste de los fomoire, y tres veces nueve de ellos murieron a su lado, con lo que sus coronillas golpearon el pecho de Indech, hijo de Dea Domnann, y un chorro de sangre le brotó de los labios. 136. Dijo Indech: —¡Que Loch Lethglas, el Medio Verde, mi poeta, sea traído hasta mí! —Medio verde era él, desde los pies hasta la coronilla. Loch llegó hasta el rey—. Hazme saber —continuó Indech— quién me lanzó este golpe. Una clase de hombre 137. Luego, la Morrigu, hija de Ernmass, llegó y alentó a los Tuatha Dé para que combatieran fiera y fervorosamente. Ella entonces cantó el siguiente poema: 138. Después de eso la batalla se convirtió en una fuga desordenada y los fomoire fueron empujados de vuelta la mar. El campeón Ogma, hijo de Ethliu, e Indech, hijo de Dea Domnann, el rey de los fomoire, cayeron en combate singular. 139. Loch, el Medio Verde, le suplicó a Lugh por una tregua. —Concedeme mis tres deseos —dijo Lugh. 140. —Los tendrás —dijo Loch—. Quitaré la necesidad de protegerse de los Fomoire por siempre de Irlanda, y todo juicio que salga de tu lengua en cualquier caso, resolverá el asunto hasta el final de los tiempos. 141. Así que Loch fue perdonado. Luego le cantó a los gaélicos el “mandato de fijación”. 142. Loch dijo que les concedería nombres a los nueve carros de Lugh a causa de la clemencia que le había sido otorgada. Así que Lugh le dijo que los nombrara. Loch respondió y dijo: —Luachta, Anagat, Achad, Feochair, Fer, Golla, Fosad, Craeb, Carpat. 143. —Una pregunta, entonces: ¿cuáles son los nombres de los jinetes que están en ellos? —Medol, Medon, Moth, Mothach, Foimtinne, Tenda, Tres, Morb. 144. —¿Cuáles son los nombres de las aguijadas que llevan en las manos? 146. —¿Cuáles son los nombres de los caballos? 146. —Una pregunta: ¿cuál es el número de muertos? —le dijo Lugh a Loch. 147. Por lo demás, en lo tocante a la cantidad de campesinos, gente común y gente de las villas, y gente de de distintos oficios que acompañan a los que marchan en un gran ejército —pues cada campeón, cada gran cacique y cada rey supremo de los fomoire vino con su hueste a la batalla, con lo que todos cayeron ahí, tanto hombres libres como esclavos—, sólo reconocimos a unos pocos de los sirvientes de los reyes. Éste es entonces el número que conté de los que observé: siete mil, siete veintenas y siete hombres… junto con Sab Uanchennach, hijo de Cairbre Cole, que era hijo de un siervo de Indech, hijo de Dea Domnann, que es hijo de un sirviente del rey fomoriano. 148. En cuanto a los que lucharon en parejas y los lanceros, y aquellos que no alcanzaron el corazón de la batalla, de ninguna manera serán numerados hasta que recontemos las estrellas del cielo, la arena del mar, los copos de nieve, el rocío del prado, las piedras del granizo, el pasto bajo las patas del ganado y los caballos de Manannan mac Lir en una tormenta marina. 149. Posteriormente, Lugh y sus camaradas hallaron a Bress, hijo de Elatha, desprotegido. 150. —¿Qué conseguiríamos con eso? —preguntó Lugh. 151. Así que Lugh fue con Maeltne MorBrethach, y le dijo: —¿Debe Bress obtener clemencia por darle leche constante a las vacas de Erín? 152. —No será perdonado —dijo Maeltne—; no tiene ese poder más allá de su tiempo o el de su vástago, aunque puede hacerlo mientras viva. 153. Lugh le dijo a Bress: —Eso no os salvará; no tenéis poder más allá de tu tiempo y el de tu vástago, aunque puedes hacer que den leche. 154. Bress dijo: —¡Maeltne ha dado amargas advertencias! 155. —¿Hay alguna otra cosa que te salve, oh, Bress? —preguntó Lugh. 156. Le dijo Lugh a Maeltne: —¿Será perdonado Bress por darle a los hombres de Irlanda una cosecha de granos cada trimestre? 157. —Esto es lo que nos conviene —respondió Maeltne—: la primavera para arar y sembrar, el principio del verano para que el grano termine de fortalecerse el grano y el comienzo del otoño para que termine de madurar y recolectarlo. El invierno para consumirlo. 158. —Eso no te salvará —le dijo Lugh a Bress. 160. —¿Cómo deben arar los hombres de Irlanda? ¿Cómo deben sembrar? ¿Cómo deben cosechar? Después de hacer saber esas cosas seréis perdonado. 161. Así que por esta estratagema se dejó ir libre a Bress. 162. En aquel combate, Ogma, el campeón, encontró a Orna, la espada de Tethra, un rey de los fomoire. Ogma la desenvainó y la limpió. Entonces la espada contó 163. Luego, Lugh, el Dagda y Ogma persiguieron a los fomoire, pues se habían llevado el arpa del Dagda, cuyo nombre era Uaitne. Llegaron, entonces, a la casa de los banquetes, en donde estaban Bress, hijo de Elatha, y Elatha, hijo de Delbaeth. El arpa estaba colgada en la pared. Era aquella en la que el Dagda había introducido las melodías, que no sonaban hasta que él las convocaba, diciendo:: ¡Ven, Daurdablao! Pues el arpa tenía dos nombres: Daur-da-blao 17 y Coir-cetharchuir 18 . 164. Entonces el arpa se soltó de la pared, mató a nueve hombres y fue con el Dagda. Y él tocó para ellos las tres cosas por las cosas se distinguen los artistas, a saber, la tonada para dormir, la tonada para sonreír y la tonada para gemir. Les interpretó la tonada para gemir, y sus lagrimeantes mujeres sollozaron. Ejecutó la tonada para sonreír, y las mujeres y sus hijos rieron. Tocó la tonada para dormir y toda la compañía se durmió. Por medio de ese adormecimiento, los tres escaparon ilesos de los fomoire, aunque éstos deseaban matarlos. 165. Luego el Dagda se llevó con él la vaquilla que le había sido dada por su labor. Pues cuando ella llamaba a su ternero, todo el ganado de Irlanda que los fomoire habían tomado como tributo se reunía para pastar. 166. Ahora bien, después de que la batalla fue ganada y se retiraron los cadáveres, la Morrigu, hija de Ernmas, procedió a proclamar la batalla, y la poderosa victoria que había tenido lugar, a las regias alturas de Irlanda, a sus túmulos mágicos, a sus aguas principales y a las desembocaduras de sus ríos. Y es así que Badb 19 también describe las hazañas encumbradas. —¿Tenéis alguna historia? —le preguntaba entonces cualquiera. Y ella contestaba: Paz hacia el cielo; 167. Luego, además, profetizó el fin del mundo y predijo cada maldad que habría en él, cada enfermedad y cada venganza. Por lo que entonces cantó el romance de aquí abajo: No veré un mundo ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 1) La piedra de Fal fue plantada en la ciudad real de Tara; se dice que San Columba tomó parte de esta piedra y la llevó a Escocia en el 574 d.C. La piedra fue extraída de Escocia por Eduardo I de Inglaterra, en 1296, y la llevó a la abadía de Westminster —sitio de la coronación de los reyes de lnglaterra— hasta 1996, en que fue devuelta al castillo de Edimburgo, en Escocia, mientras no haya coronaciones en Londres. (volver al texto) 2) que es, Connemara hoy día (volver al texto) 3) En Otras versiones se dice que los Dé Dannan llegaron el día de Bealtaine entre una niebla que duró tres días. (volver al texto) 4) Sus parientes maternos (volver al texto) 5) recintos fortificados (volver al texto) 6)los túmulos mágicos del Otro Mundo (volver al texto) 7) Lugh el del Largo Brazo (volver al texto) 8) muchos dones (volver al texto) 9) juego de tablero parecido al ajedrez (volver al texto) 10) El texto original hace una nota: si el fidchell se inventó en la época de la guerra de Troya, no podía haber llegado todavía a Irlanda, pues la batalla de Magh Tuired y la destrucción de Troya sucedieron al mismo tiempo (volver al texto) 11) El Buen Dios (volver al texto) 12)Aghanagh (volver al texto) 13) casta de druidas, herreros, jueces y jefes en su especialidad (volver al texto) 14) prohibición o mandato mágico (volver al texto) 15) metafora para los llenaremos de terror (volver al texto) 16) montículo artificial de piedras, que se suele utilizar como señal (volver al texto) 17) roble de los dos retoños (volver al texto) 18) música de cuatro ángulos (volver al texto) 19) otro nombre para Morrighan (volver al texto)
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