banner
 

Historia

Un análisis profundo de la historia del Druidismo es un tema que daría para escribir en si mismo varios libros, y rebasa los objetivos de este sitio. Sin embargo a continuación hago una brevísima semblanza de la historia de esta corriente filosófica, cultural y religiosa.

El Druidismo tiene su origen en la tradición de los pueblos Celtas. Los celtas fueron una serie de tribus Europeas con características y cosmología en común.  La cohesión de este grupo no se trataba de un lazo sanguíneo o racial, sino un lazo cultural, religioso y lingüístico.

La diáspora Celta abarcó diversos puntos geográficos, en territorios como el norte de Iberia (Galicia y Portugal principalmente), la Galia (Francia y el Norte de Italia), los territorios de los Gálatas (Turquía) Britania (Inglaterra)  Gales, Escocia e Irlanda

Los inmigrantes Celtas se combinaron con las tribus que originalmente vivían en esos territorios y que son conocidos dentro de los círculos académicos como proteceltas, cuya cultura estaba también intrínsecamente relacionada con la naturaleza y sus ciclos, y tenían grandes conocimientos de astronomía y matemáticas, como se pueden encontrar en los asentamientos de Lascaux en Francia o Altamira en España, o los monumentos neolíticos de Stonehenge en Inglaterra o New Grange en Irlanda. Creando lo que evolucionó en la cosmovisión Celta que prevaleció hasta la conquista Romana a partir de la época de Caio Iulius Caesar.

Los únicos asentamientos que quedaron libres fueron los de Escocia, Gales e Irlanda, donde los pueblos celtas continuaron su evolución, no sin tener invasiones esporádicas de los pueblos nórdicos (vikingos y sajones) e intentos de Roma de expandir su imperio.

Los primeros registros históricos de los Celtas, sus tradiciones y cosmovisión vienen de historiadores Romanos y Griegos, o de obras como el Commentarii rerum gestarum, Bellum Gallicum; del conquistador, cónsul y emperador romano Iulius Caesar.

Posteriormente al expandirse el cristianismo por Europa y convertirse en la religión oficial del Imperio Romano, las primeras misiones cristianas llegaron a Irlanda y Escocia, donde los monjes del medievo también hicieron registros de las tradiciones, mitos, leyendas y folklore de esos pueblos.  Muchos de los monjes que redactaron estos textos fueron incluso Druidas conversos, que vieron la oportunidad de poner sus viejas enseñanzas por escrito y conciliarlas con la nueva religión.

Durante este período, los clérigos cristianos, especialmente de las Islas, se encargaron de documentar la historia de los celtas, desde los escritos clásicos de Roma y Grecia, así como las tradiciones que el pueblo en si conservaba. Quedó entonces por escrito como los Celtas tenian una relgión altamente sofisticada, que los Druidas no eran simplemente sacerdotes, sino que eran poetas, historiadores, filósofos, médicos, adivinadores, astrólogos, jueces y maestros.  También se estableció que la clase social de los druidas estaba dividida en tres principales escalafones.  Los Bardos, que eran los encargados de transmitir los poemas, historias, mitología y sabiduría popular; los Vates u Ovates, que eran los curanderos, los especialistas en herbolaria y en adivinación y los Druidas, que debían dominar las otras dos especialidades y fungían como maestros, jueces y filósofos.

Las personas que piensan que la tradición druídica fue destruida por el cristianismo fallan en entender que las enseñanzas espirituales codificadas en mitos y leyendas, han llegado hasta nosotros gracias a que los monjes Cristianos realizaron un esfuerzo titánico en ponerlas por escrito y pasarlas a generaciones futuras.

Durante el siglo dieciséis surgió, principalmente en el Reino Unido, un renacimiento en el interés de la cultura de los Druidas. Desde el advenimiento del Cristianismo, las antiguas escuelas Druidas fueron transformadas en escuelas de Bardos en Escocia e Irlanda continuaron con la tradición oral de transmitir la sabiduría celta, también las leyes y reglas sociales de estos dos Reinos (ahora países) nos transmitieron de forma viva la información sobre la ética y la estructura social de estos pueblos.

En el siglo XIX surge lo que se le ha llamado el renacimiento o revitalización de las órdenes Druídicas. Basados en los textos medievales de los clérigos Cristianos, el folklore popular de Escocia, Irlanda y Gales, así como en las tradiciones místicas de la época como la masonería y el hermetismo. Surgen nuevas órdenes de Neo-Druidas, que sin embargo no siguen la tradición Celta Pagana. La mayoría de los miembros de estas órdenes eran de extracción Cristiana, que se enfocaron en la concepción del Druida como un sacerdote místico, con un culto solar y monoteísta, grandemente influenciado por las tradiciones del misticismo cristiano y hermético, como se puede observar en los rituales de esos tiempos.

Sin embargo comenzaron a “desempolvar” la vieja sabiduría celta, que solo había sobrevivido en el folklore popular.

Uno de los fundadores de lo que ahora se conoce como arqueología fue William Stuckeley, que fundó una sociedad Druida en Londres bajo el auspicio de la Princesa de Gales; para recolectar, difundir y celebrar los idiomas, festivales y tradiciones celtas. Es durante este tiempo donde también comienza el renacimiento con fuerza de los idiomas célticos en Gales, Cornwall y Britania.

Durante el siglo XX, estas sociedades Druídicas y los estudios que realizaron sobre el paganismo celta, dieron las bases para el resurgimiento de lo que ahora se llama religiones neopaganas, tales como la wicca o el neo-druidismo, el Astaru en los países nórdicos, etc.

En 1964, Ross Nichols, funda la Orden de los Bardos, Ovates y Druidas; y se puede considerar el inicio del Druidismo en su forma moderna, bajo un esquema más pagano, donde, por ejemplo, se comienzan a celebrar los ocho festivales que actualmente se llevan a cabo, al mismo tiempo, un amigo suyo Gerard Gardner a su vez funda la religión Wicca, dos caminos que surgen paralelos, pero que han tomado diferentes vertientes.

La mayoría de estas religiones neopaganas incorporaron no solamente la tradición céltica, sino una gran influencia de la masonería, el hermetismo, la kabala, el Hinduismo y el Budismo se pueden observar en ellas. Este eclecticismo fue en crecendo, con el advenimiento del movimiento cultural y religioso New Age, lo que hizo que varias organizaciones de Druidismo se replantearan el camino a seguir.

A principios de los 80, una corriente llamada Reconstruccionismo Celta surgió y comenzó a moverse en una dirección diferente; si bien comparte con otros neopaganismos la idea de ser una religión que ve a la naturaleza como sagrada y ofrece un camino de creatividad, libertad y pensamiento mágico; trata de llevar el Druidismo hacia las raíces de la antigua tradición, adaptándolas a los tiempos modernos y la vida contemporánea; basándose en un estudio riguroso de las tradiciones, gracias a los frutos que ramas de la ciencia como la arqueología, lingüística, literatura e historia nos ofrecen -  Dentro del panorama académico son cada día más las Universidades que ofrecen carreras y postgrados en Estudios Celtas -  Para de esta forma eliminar el eclecticismo que permeo en la revitalización del siglo XVIII al XX. Y poder llevar el camino Celta como una forma válida y legítima de espiritualidad, que si bien camina de la mano con otras religiones neopaganas, y que en ocasiones ciertos miembros de las órdenes las incluyen dentro de su camino personal, son claramente diferenciadas, como opciones válidas pero distintas a lo que es el Druidismo desde el punto de vista del Paganismo Celta.

 

Copyright 2008 © Álvaro Herrera López

No debe ser reproducido total o parcialmente, ni usado en otros sitios web sin el permiso adecuado

 

 
arbol