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Las leyes Brehon

El principio del siglo XVII vio a la ley y gobierno Inglés prevalecer en Irlanda y las leyes irlandesas prescritas y declaradas barbáricas. Estas “barbáricas” leyes habían sido lo que previno a los Ingleses de implantar sus sistema feudal en Irlanda y concretar su conquista por cuatro siglos.  Estas antiguas leyes “barbáricas” de Irlanda habían sido reconocidas como uno de los sistemas de jurisprudencia más avanzados del mundo antiguo, un sistema bajo el cual la doctrina de la igualdad del hombre era entendida y bajo el cual una sociedad profundamente humana y cultural floreció.

Estas antiguas leyes Irlandesas han sido llamadas las “Leyes Brehon” del término Irlandés Brehon que era aplicado a los legisladores de la antigüedad. Eran transmitidas oralmente y con extrema precisión de generación a generación por una clase especial de juristas llamada Brithem (juez en Gaélico antiguo). Estas leyes son de gran antigüedad y podrían anteceder incluso la llegada de los Celtas a Irlanda. Se acredita a San Patricio la codificación de estas leyes en el siglo V. Sus esfuerzos en escribirlas en cinco volúmenes es conocido como el Senchus Mor. Sus directivas son llamadas C’ain Padraic, en honor a Patricio. Estos cinco volúmenes que han llegado hasta nosotros, sin embargo, son sólo una pequeña parte de las antigua leyes Irlandesas que cubrían prácticamente toda relación, social y moral, entre la sociedad.

Mientras el Brehon, o legislador, administraba la ley, la sabiduría agregada de nueve representantes en jefe eran necesarias para originar una ley o abolirla. Los nueve que participaban en la creación de una ley eran el Jefe de la tribu, el poeta, el historiador, el terrateniente, el sacerdote, el profesor de literatura, el profesor de leyes, un noble y un representante del pueblo. La imparcialidad es la característica más importante de todas las leyes y todos los rangos. El mismo Rey estaba atado por la ley a hacer justicia a toda la población. Los derechos del rey eran reconocidos pero sus obligaciones son también enumeradas. La democracia de estas leyes se muestra en docenas de vías. Por ejemplo, un Rey que llevara material de construcción a su castillo tenia el mismo y solo el mismo derecho de reclamar derecho de paso que un molinero que estuviera construyendo su molino; el hombre más pobre de la comunidad podía exigir el pago de una deuda a un noble o podría llevar una querella contra el Rey mismo; el hombre que robaba la aguja de una pobre costurera tenía que pagar una multa superior a si robaba la aguja de una reina.

Las leyes Brehon estaban basadas en la identidad individual, definida en términos del clan y honor. El honor estaba evaluado en términos de la valía personal y el precio de la valía u honor de una persona reflejaba su estatus legal en la comunidad. A la vista de la ley, el Druida (posteriormente este papel se traspasó al clero cristiano), Rey, Jefe Poeta y Hospitaliario Público (la persona que operaba una casa de huéspedes sin cobrar) tenían el mismo rango y una multa equivalente era pagable por matar a cualquiera de los cuatro. La ley Irlandesa esperaba que los que más, de los que más tenían. Por ejemplo, un miembro del clero podía ser multado doblemente que una persona laica por la misma ofensa.

Para ciertas ofensas, a las personas laicas de rango se les retiraba la mitad de su precio de honor por la primera vez que rompía la ley y de todo su precio de honor por la tercera vez. Los clérigos, por otro lado, no solo perderían todo su precio de honor por la primera ofensa, sino serían degradados también. Un clérigo ordinario podría, al hacer penitencia y sufrir el castigo, ganar su grado una vez más; un clérigo de alto rango, como un Obispo, sin embargo, no solo perdía su precio de honor y su alto rango, por la primera quebrantación de la ley, sino que jamás podría recuperar su posición.

La ley Brehon era aplicada a todas las áreas de la vida y reflejaba los valores de la gente. En educación, la regla era “instrucción sin reserva, corrección sin daó son las obligaciones del maestro con el pupilo” También se esperaba que el maestro alimentara y vistiera a su estudiante. El estudiante, en compensación, quedaba en deuda con el instructor y era esperado que lo atendiera en su vejez si el instructor estaba incapacitado o no tenía un clan que cuidara de él. Bajo la ley, cualquiera que ofendiera o asaltara al estudiante era culpable de insultar o asaltar al maestro. Era, por tanto, por el maestro que la multa era pagada. También era parte de la ley que el estudiante pagara a su maestro el primer salario que ganara cuando se graduara y ejerciera su profesión. Aunque el general de la gente no era educado, todos, incluyendo a las mujeres, que desearan educación podía acceder a ella bajo la ley.

Mientras las mujeres en el mundo occidental han logrado su emancipación hace menos de un siglo, las mujeres en la Irlanda antigua tenían casi los mismo derechos que el hombre. Había reinas en todo derecho y lideraban a las tropas en batalla. La mujer siempre tuvo un lugar de respeto en la sociedad celta y fue respetada en sus derechos también. Irónicamente, la abolición de las leyes Brehon, y con ello los derechos de las mujeres, fue finalmente completado bajo el reinado de la Reina Elizabeth de Inglaterra.

En la antigua Irlanda, bajo la ley Brehon, el campesino más pobre tenía los mismos derechos que el jefe del clan. Por ejemplo, está registrado que cuando varios Reyes Irlandeses visitaron a Ricardo II en Dublín, los Reyes Irlandeses se sentaron a cenar con su séquito, como era su costumbre.  Los Ingleses se escandalizaron de semejante desplego de igualitarismo y rápidamente rearreglaron las cosas para que la realeza Irlandesa comiera separada del resto de los asistentes. Los Irlandeses cedieron a esa demanda Inglesa por cortesía en su grado de huéspedes aún cuando eso iba en contra de sus gustos y costumbres.

No es de sorprender que era en esta raza de Gaélicos, donde la igualdad del hombre era tan bien entendida y practicada, que la mujer estuviera emancipada, desde tiempos remotos. Ciertamente, la mujer en la Irlanda antigua era elegible para todas las profesiones, rangos y fama. Existían Druidesas, Poetas, Doctoras y Legisladoras. Bridget no sólo era el nombre de la antigua diosas Celta que representaba la poesía y la sabiduría, y de una Santa posterior que ayudó a expandir el cristianismo por Irlanda, sino también era el nombre de una legisladora Irlandesa, Brigid Brehra, o Brigid de los Jueces, que vivió aproximadamente en la misma época que Cristo. Es ella la responsable de garantizar el derecho de las mujeres a heredar propiedades de sus padres en ausencia de hijos.

Bajo la ley Brehon las mujeres eran iguales al hombre en cuanto a educación y propiedad. Después del matrimonio, la mujer era compañera con, y no propiedad de, su marido. Ella se mantenía como la única dueña de las propiedades que habían sido suyas antes del matrimonio. Las propiedades que adquirieran ella y su esposo no podían ser vendidas sin el consentimiento de ambos. Una mujer casada retenía el derecho a llevar un caso de ley así como recuperar una deuda a su persona. En ciertos casos de separación legal por buena causa, la esposa no sólo tomaba su parte de los bienes y regalos del matrimonio, sino también una suma por los daños.

Debido a su igualdad, o casi igualdad, con los hombres, las mujeres guerreras sentían frecuentemente la obligación de tomar las armas y marchar en batalla con sus hermanos y esposos. Empezando por la Reina guerrera de los Milesios, el Libro de las invasiones, lista varias mujeres líderes. En el ciclo del Ulster de las historias del noble guerrero del Ulster, Cú Chulainn, se cita que fue enseñado en el arte de la guerra por una mujer guerrera llamada Aoive, y peleó sus más grandes batallas contra las fuerzas de la Reina Mueve de Connacht.

Fue hasta el 697 que la mujer fue eximida de los asuntos bélicos. La ley que las eximió de este derecho y obligación es conocida como Cain Adanman, en honor a San Adanman, quien, a instancias de su madre, lucho por esa exención. Parece que la madre de San Adanman, Ronait, quedó horrorizada por la barbaridad que presenció al ver a una mujer con una hoz de hierro, masacrar a otra mujer en batalla.

A pesar de que las mujeres fueron eximidas de la guerra en 697, la tradición guerrera continuó hasta el siglo XVI en la persona de Grania Uaile (Grace O’Malley). Ella era una Reina pirata, que, si se puede creer lo relatado por Sir Richard Bingham en 1593, fue “la líder de todas las rebeliones en los últimos cuarenta años”. Mientras los Ingleses se encargaron de suprimir la ley Brehon en el siglo XVII, la memoria de estas leyes sobrevivieron hasta el siglo XIX como se muestra en la Alianza de la Tierra y los reclamos de la gente.

No es de sorprender pues, que las leyes Brehon han causado la admiración y fascinación del común de la gente, sino también de eminentes juristas ampliamente versados en códigos antiguos y modernos. Fue bajo esta antigua, justa y hermosa estructura judicial que los hombres y las mujeres vivían en igualdad y democracia en Irlanda. El sentido de justicia y juego limpio expresado por las Leyes Brehon es, y siempre ha sido, una fuente de orgullos para Irlanda, así como una parte importante de su herencia.

 

Del original por Loretta Wilson, 1989;  del sitio web de la Sociedad Cultural Irlandesa del Área de la Ciudad Jardin.


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