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Los tres Reinos vs los Cuatro Elementos
El término elementos tiene diferentes significados de acerado al marco de referencia del que estamos hablando. En Ciencia, cuando mencionamos a los elementos, nos estamos refiriendo a la carta atómica de elementos que conforman el universo conocido por el hombre. Desde el Hidrógeno hasta el Ununseptium, existen 117 elementos usados por la química y la física. En cuanto a reinos, nos estamos refiriendo a los cinco reinos vivientes: animalia (animals o metazoos) platae (vegetales), fungi (hongos superiores), protista (protozoarios, algas eucariotas y hongos inferiores) y monera (bacterias y algas procariotas) Estas definiciones están en constante cambio, debido a los nuevos descubrimientos que la ciencia hace cada día. He hecho esta aclaración para evitar cualquier confusión en el tema que trata este artículo, y para reconocer el contexto científico que se le da a las palabras y que no tiene relación con otro tipo de definición. El tema que nos aborda, habla de los reinos y los elementos en un contexto metafórico y espiritual, y las definiciones aquí dadas son únicamente válidas en ese marco de referencia. En la tradición occidental, es muy común referirse a los cuatro elementos de lo que todo está creado o relacionado. Cuatro fuerzas principales que conforman el espíritu de las cosas. Este concepto viene de las ideas Griegas clásicas, pre-platónicas. Estos elementos, y estoy seguro que el lector está familiarizado con ellos, son: Γαια, gaia, tierra Representan, en la filosofía, medicina y ciencia de la antigua Grecia, lo elementos del cosmo, donde todo existe y de lo que todo consiste. Pitágoras adición un quinto elemento, Aether αιθήρ, Eter; también llamado quintaesencia Existe una bella canción del grupo mexicano “Cielo y Tierra” que canta: “Tierra mi cuerpo, agua mi sangre, aire mi aliento y fuego mi espíritu Este concepto también es encontrado en la religión pagana más antigua, el Hinduismo, donde: Sin embargo, este concepto dista de ser universal; por ejemplo la tradición China habla de cinco elementos terrestres: metal, madera, agua, fuego y tierra. Es común en las tradiciones del paganismo ecléctico relacionar los cuatro elementos con las cuatro direcciones y los cuatro dioses del viento Griegos. Algunas personas han usado la idea de los estados de la materia para validar el concepto griego (sólido, líquido, gas y plasma) pero este concepto está errado, dado que el plasma no es fuego o calor; en realidad el fuego (o calor) es usado para cambiar la materia de un estado a otro; y no toda materia puede cambiar de estado, por ejemplo la vida basada en el carbón, es decir los seres vivos de nuestro planeta, no puede pasar al estado de gas o plasma al aplicar calor a ellos, pues el carbón se reduce a cenizas. Esto me lleva al concepto céltico del cosmos y como está formado. Como sabemos, la cosmología celta está basada en el número tres; dado que los celtas veian los números pares como desbalanceados, era necesario tener un tercero que trajera balance entre los opuestos; también así el cosmos mismo. Lo más cercano a la concepción de “elementos” que están presentes en el espíritu de todo, era el concepto de los tres reinos. Talam (tierra), Muir (mar) y Nem (cielo). Estos no eran una abstracción, podemos verlos rodeándonos a cada momento, no podemos eliminarlos, pues están siempre presentes. “Invocar” a los tres reinos no tiene sentido, dado que están dentro de nosotros y alrededor de nosotros. Sin embargo el significado espiritual, no está limitado a su realidad física. Es importante tomar en cuenta que los significados bajo el punto de vista celta, no caen en el paradigma de dualidades, no son buenos/malos, masculinos/femeninos, luz/obscuridad, etc.
Talam Es la tierra, y el centro, por donde caminamos, donde vivimos, es el Mundo Medio. Significa solidez y estabilidad, se puede manifestar en una roca o un árbol. Es nuestro cuerpo. Muir Es el oceano, el agua que nos rodea, cerca o lejos, es emocional y orientado al espíritu, transformativo, caótico y liminal; es nuetro ser intuitivo y sensorial. Se manifiesta en el agua y tiene conexiones profundas con el Otro mundo, con el Inframundo (pero no confundir con el concepto cristiano de inframundo) Es usado como un pasaje a ese mundo inferior, donde los ancestros y algunos dioses vivian. Es nuestra sangre. Nem Es el cielo, está orientado a nuestra mente, nuestra alma; al conocimiento, la iluminación, el éxtasis. Los Celtas de la antigüedad creían que el alma se encontraba en la cabeza, como parte de nuestro cerebro. Se manifiesta en este mundo en la bóveda celestre. Es nuestro aliento. Los nombres dados, corresponden al gaélico Irlandés, pero también pueden encontrarse esos nombres en el Galés, como Calas, Gwyar y Nwyfre.
Los Tres Reinos Estos Reinos son la conformación misma del Universo, como puede verse en este ejemplo: El Caldero llamado el Universo está sportado por tres patas, que son la tierra, el cielo y el mar. El caldero llamado mar, está soportado por tres patas, llamadas agua, luna y espíritu. El caldero llamado espíritu está soportado por tres patas, llamadas intención, plenitud y emoción. Este concepto, no sólo es aplicable al cosmos, sino también a nuestro cuerpo y nuestras experiencias. Hace tiempo leí un ejemplo que me ha parecido uno de los más claros sobre el tema, por llevarlo algo mundano y fácil de comprender. Enfoquémonos al proceso de cocinar: Talam son los elementos que usamos, la carne, los vegetales, los cereales, etc.
En Irlandés existe un nombre de un color que engloba a los tres reinos; este es nGlas. Esta plabra significa al mismo tiempo verde/gris/azul, los colores que están asociados con los reinos, así como con el otro mundo. verde para la Tierra, gris para el Mar y azul para el Cielo. Glas, significa la unión de los tres, es decir la iluminación y sabiduría máximos. Y ¿Qué hay del fuego? El fuego no era un reino, era un espíritu transformador que se podía encontrar en los tres reinos. El fuego en la tierra, como una fogata, el fuego en el cielo como un rayo, el fuego en el mar como una medusa; por ejemplo. Regresando a la idea de los estados de la materia, sólido, líquido y gas; la cosmovisión celta se acerca más a la concepción moderna que tenemos, ellos sabían, como la ciencia postula en la actualidad, que el fuego (calor) es el elemento que transforma y que puede llevarnos de un reino a otro. En el contexto de la persona, el fuego es el espíritu transformador que nos trae el Imbas, la inspiración. La relación con el fuego es importante en especial con su relación con el agua, puesto que cuando el agua y el fuego se unían, daban como resultado la niebla; la niebla es vista como un portal hacia el otro mundo, que al mismo tiempo puede servir como puerta o como protección para nunca encontrarlo, dependiendo de lo que haya en el corazón de quien lo busca.
. . . muir mas, nem nglas, talam cé . . . `el bello mar, el cielo azul y la tierra presente . . .' Existen múltiples referencias a los tres reinos en la tradición de todos los países celtas. En la Carmina Gadelica, una colección de Himnos y Plegarias de Escocia, hecha en 1910 por Alexander Charmichael, podemos encontrar el siguiente texto: An Teòr tha os mo chionn, Los tres que están sobre mí Carmina Gadelica 245 (Prayers of protection), [1992, Moore] correspondiente al Vol. III,93 de la edición original También en los textos de la saga del Táin Bó Cuailnge (El Atraco del Ganado de Cooley) – podemos encontrar la referencia como sigue: (Perteneciente al libro de Leinster, líneas 4041-7) ‘Romór bic in núall sa,’ bar Conchobor, ‘dáig nem úasaind & talam ísaind & muir immaind immácúaird, acht munu tháeth in firmimint cona frossaib rétland bar dunadgnúis in talman ná mono máe in talam assa thalamchumscugud ná Este es un buen ejemplo de la cosmología celta; pues habla de la caida de los cielos, el desbordamiento de los mares y la destrucción de la tierra. La disolución de las fronteras entre los tres reinos, es el heraldo del fin del mundo de acuerdo a la cosmología celta. El texto en si, es un juramento del Rey Conchobhair Mac Nessa, par restaurar la paz del Ulster, El jura “por el cielo sobre nostros, por la tierra debajo de nostros y por el mar que nos rodea, a menos que el cielo lleno de estrellas caiga sobre nuestras cabezas, la tierra sea destruida por terremotos o el mar azul se desborde de este mundo, regresaré cada vaca y cada mujer a su hombre y cada niño a su padre adoptivo” Otro ejemplo es la invocación de protección que hace el héroe del Ulster, Cú Chulainn, antes de ir a batalla. "Adeochosa," or Cú Chulaind, "inna husci do chongnam frim. Ateoch nem ocus talmuin ocus Cruinn in tsainrethaig." "Invoco, dijo Cú Chulainn, I call on, said Cú Chulainn, "the waters do help me. I call on the sky and the earth and the (River) Cronn in particular."
Dúile Sin embargo había otro sistema “elemental” para los celtas; el llamado dúile (literalmente elementos o lo creado) ; bajo este esquema existen 7, 9 y 11 elementos, de acuerdo al autor que se consulte, dado que no hay un acuerdo todavía entre los académicos, sobre el número, sin embargo todos coinciden que el dúile era el sistema elemental celta. Pero el más comúnmente aceptado es el sistema de nueve elementos del dúile; por ser 9, un número sagrado (tres veces tres) Un ejemplo de este sistema sería el siguiente: Cloch (Piedra) Aquí estos elementos pueden ser encontrados en los reinos, pero no están limitados a alguno en particular, pues podemos encontrar agua en el mar, en la tierra (pozos) y en el cielo (lluvia) por ejemplo. Estos elementos, que eran parte de los reinos, estaban interconectados, así como se muestra en los nudos celtas como la triquetra. Los dúile no solo eran los elementos constitutivos de los reinos (y por ende del cosmos) sino también de la persona. Se pueden encontrar varios textos en la mitología Celta que hablan de este concepto, como por ejemplo: Estoy formado de los nueve elementos; Tailesin; Jefe Bardo de los Bretones (600 d.C.) También podemos ver ese concepto en la canción de Amergin: Soy el viento del mar
O este encantamiento de la Lórica Celta, (Fáeth Fiada) atribuido a San Patricio, pero que refleja el pensamiento Druídico pagano. Atom-riug indiu Me ato este día
Ahora, con respecto a las direcciones, no se limitaban a un sistema de cuatro direcciones (NSEO) sino que existen referencias a cinco o incluso nueve direcciones. La indicación más evidente de una división de las direcciones en cinco, está dada por las provincias de Irlanda: Ulster, Munster, Leinster, Connacht, Mide. Que corresponden a Norte, Suer, Este, Oeste y Centro. El centro era el lugar donde el Alto Rey de Irlanda era coronado (en la colina de Tara) Otro sistema de nueve direcciones puede encontrarse en la siguiente asociación:
Thuaidh (Norte) El sistema Griego de las direcciones, las asocial también frecuentemente con los dioses griegos del viento (Boreas, Eurus, Notus, Zephyrus), sin embargo no existe ningún registro de que existieran dioses del viento entre los celtas. El viento solo era una fuerza del aire. Los pueblos celtas, en especial los insulares, interactuaban constantemente con el mar y con el viento, como navegantes. Existen referencias a 12 vientos, cuatro principales, y ocho subdivisiones. Sin embargo, es importante tener en cuenta que los textos que mencionan estos vientos, son medievales, cuando la cosmovisión neoplatónica había permeado ya, a través del cristianismo. Aquí el texto Saltair na Rann 45] Ri roordaig ocht ngaetha (El Rey ha ordenado ocho vientos) 49] Cethri fogaetha aile, (cuatro otros subvientos) 53] Ri rodelb datha nangaeth (el rey arreglo los colores del viento) 57] Ingel, incorcarda glan, (el blanco, el puro púrpura) 61] Indub, indliath, indalad, (El negro, el gris, el moteado) 65] Ri rosordaig oscachmaig (El rey los obtuvo sobre cualquier planicie) 69] Anair incorcra glanbda, (Del este el púrpura) 73] Inderg, inbuidi 'male, (el Rojo, el Amarillo..) 77] Indliath, inchiar, grainne anguir, (El gris, el negro tenebroso, y doloroso) 81] Coir rocoraiged acruth, (Su forma ha sido arreglada) 85] Na da gaeth dec, tolaib tress, (los 12 vientos, con abundancia de conexión) 89] Ri dosnarbair iarsessaib (el rey que les dio sus rangos) Como se puede observar, aún con algunas influencias del mundo cristiano, y la filosofía griega; la concepción celta no era simplista o reduccionista; era elaborada e interconectada siempre. En conclusión se puede decir, que el pensamiento clásico, debe de tomarse como marco de referencia cuando se esté analizando el mundo greco-romano; o talvez el mundo cristiano, con las influencias neo-platónicas. Pero en el mundo celta, aplicar ese sistema en especial, el pre-cristiano; que es en el que se basa el paganismo celta, no tiene sentido alguno y solo crea confusiones e ideas erradas sobre la visión del universo. Es por eso que el Druidismo desde el punto de vista del paganismo celta, trata de evitar el uso de los cuatro elementos y sus asociaciones en rituales, magia, invocaciones, encantamientos, oraciones, etc.
Bibliografía Carmina Gadelica (Ortha nan Gàidheal); Alexander Carmichael; 1992, editado por C.J. Moore Táin Bó Cuailnge del Libro de Leinster Lebor na hUidre ; [5508-5514] .r. Cu Culaind dixit St. Patrick’s Breastplate (Fáeth Fiada) Saltair na Rann; [45-89] The Song of Amergin (Am gaeth) The Elements of the Dúile; Searles O'Dubhain, 1997
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